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viernes, 21 de agosto de 2009

Un atroz chiste sin gracia

Todo es una fiesta. La gente de gala espera el gran acontecimiento, persignándose y evitando el color amarillo transmigrado de las tablas. Queriendo alejar la mala suerte de sus oídos, de sus ojos. Queriendo alejar los malos pensamientos. Tratando de evitar el exterior, las repercuciones de las últimas noticias, las malas pasadas. Tratando de evitar mover el vientre en el momento más inoportuno. Por ejemplo al recibir un premio.
Elio me dijo que estaba tranquilo, esperando el llamado de dios. Por teléfono, claro.

"Podemos comprobar que las salinas son saladas"- Dijo un PERRODISTA- menos Luis Salinas que en su guitarra toca dulces melodías y según la tía Ester, "Es un dulce ese gordito".

Otro perrodista le pregunta a un hombre que ha perdido a su hijo, qué pensaría este último sobre el fallo reciente de la justicia. ¿Cómo saberlo?, ¿Cómo saber cuán estúpido puede llegar a ser un maldito perrodista?.
Mirá, mirá cuántos muertos, cuanta sangre, cuanta tragedia, cuanta estupidez. Estamos enfermos.
El virus es inoculado apenas prendemos la tele.

"Ni olvido, ni perdón. Juicio y castigo a los responsables"... Pero, ¿Por quién empezamos?...

2 comentarios:

ELSA CICUTA dijo...

Los pelotuditos que solo querian fama,guita y pasta estan sucios. Que se laven en culo antes...

el waro dijo...

Muy parecido a la fiebre del oro...